SIETE VIDAS, TODAS MAGNÍFICAS
Un gato sentado sobre el suelo, con la mirada distante, sin importarle lo más mínimo la fotografía que se le tomó, resulta ser lo más normal; habrá quienes piensen que no tiene nada de asombroso, pero es todo lo contrario. Así lo logró el fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo, quien con su cámara retrató momentos de distintas vidas, costumbres que la gente suele hacer y no trascienden por sí solos (o eso se ha llegado a creer); sin embargo, un hombre con una extraordinaria visión para ahondar en lo cotidiano y volverlo inusual e incluso mágico se encargó de regresar ese toque especial que la gente ha olvidado: su propia vida y la pasión por vivirla.

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